jueves, 5 de junio de 2014

Magia de Curacion

Interesante escrito de Vicente Beltran Anglada sobre la magia, otra mirada, otro angulo por donde astibar un poco mas sobre el arte que tanto nos apasiona. Voces a favor, voces en contra son siempre bienvenidas, ya que colaboran al intercambio sano entre los practicantes y a esclarecer aquellos puntos que puedan parecer mas oscuros. 
Disfruten de su lectura.



LA MAGIA DE LA CURACION

por Vicente Beltrán Anglada


Analizando muy profundamente los principios de la Magia, hemos logrado averiguar que el alma espiritual obedece a un principio numérico, debido a la influencia de la energía de los rayos, y que todas las formas materiales obedecen a un principio matemá­tico, suministrado por la fuerza de las constelaciones; pero, en la línea de la evolución, arribos principios, el matemático y el geométrico, tienden a unificarse convenientemente para producir creación, creación siempre, el interjuego entre el principio matemático y el principio geométrico de las formas. Hemos analizado durante esta serie de diserta­ciones acerca de la Magia Organizada en nuestro mundo, todo cuanto pueda resaltar al examen intelectual, sino intuitivo, las peculiaridades adscriptas a este noble ejerci­cio mágico; hemos tenido que introducirnos muy profundamente, dentro de las leyes que rigen el propio espacio dentro del cual estamos inmersos, considerando que el Espa­cio es una Entidad, una Entidad que al igual que cualquier alma espiritual, se manifies­ta a través de un equipo técnico trino.

El ser humano se manifiesta como ser humano a través de un principio mental, un principio emocional y un principio físico, que no es un principio pero forma parte de esta trinidad. Entonces, el átomo es una entidad espiritual, que se manifiesta a través de tres vehículos: un vehículo que llamamos protón, otro vehículo que llamamos electrón y otro que llamarnos neutrón. Esto lo vemos en el primero de los átomos conocidos, el átomo de hidrógeno, cuyo conocimiento por parte de los científicos consti­tuirá el secreto que tendrá que revelarse en esta próxima era, la Era de Acuario.

El Espacio, como entidad, constituye una expresión trina formada por una entidad interespacial, otra intermolecular y otra intergeométrica, elevado a lo más alto y eleva­do que puede llegar nuestro conocimiento intelectual.

Siguiendo la línea de nuestros comentarios, hemos estudiado en cierta manera y hasta cierto punto, lo que podríamos llamar la ley mágica que constituye la fuerza vibratoria que permite la fuerza agravitatoria o la inversión de las leyes de la polaridad. El mago tiene que producir a voluntad, las inversiones que tienen que ver con cualquier polaridad en la vida de la naturaleza; cualquier cuerpo que pueda ser visualiza­do, objetivado o percibido obedece a la polaridad gravitatoria, y a otra polaridad que llamamos expansión hacia el exterior. La fuerza gravitatoria es la fuerza centrípeta, hacia el centro, hacia el egoísmo de la materia; la ley que coexiste con la ley de gravedad, la fuerza de expansión cíclica, o la ley o principio centrífugo del Universo, constituye la tendencia de la vida dentro de cualquier elemento molecular de no impor­ta qué tipo de materia, para extender su campo vibratorio, para salir constantemente de un círculo-no-se-pasa impuesto por las circunstancias, impuesta por la ley, la ley del karma.

Una de las grandes enseñanzas en los Ashrams de la Jerarquía con respecto a la magia, es que el karma obedece a la ley gravitatoria, la atracción de la materia hacia un centro positivo, dinámico, que produce la gravitación. El individuo está kármicamente enlazado con el ambiente circundante, con todo cuanto lo rodea, en virtud de la gravitación, hacia sí mismo y hacia las cosas que le rodean. El apego es gravedad, el conocimiento concreto al que tanto culto se rinde frecuentemente es gravedad, todo cuanto impulsa al ser humano a sentirse atraído hacia el centro de sí mismo es gravedad, el egoísmo del ser humano es gravedad, por lo tanto la gravedad es lo que impulsa la ley de la manifestación en la mayoría de los seres humanos. Por contra tenemos el principio de expansión cíclica, el que nos hace salir constantemente del círculo gravitatorio de la propia personalidad, para expandirse en espirales cada vez más amplias, hacia el infinito del espacio.

Si el ser humano lograse encontrar el punto neutro existente entre la fuerza gravita­toria de la materia y la fuerza expansiva del espíritu, se convertiría en un perfecto mago, un mago capaz de transformar la vida en términos de realización; y esto lo produce el mago precisamente cuando ha logrado introducir dentro de su campo gravita­torio, la fuerza gravitatoria de la sustancia que constituyen sus cuerpos, la ley dinámica del espíritu, que es la fuerza expansiva de sí mismo que constantemente está luchando contra la gravitación de la materia, para hacerse digno de las fuerzas misteriosas e infinitamente sublimes del espacio que llamamos divinas, o que llamamos dévicas.

Entonces toda magia organizada en nuestro mundo tendrá su valor cuando exista un punto neutro entre dos posibles polaridades; en el campo de la ciencia, en el campo de la metafísica e incluso en el campo de la ciencia concreta, se habla y se especula mucho acerca del fenómeno llamado de levitación. ¿Qué es la levitación en todo caso, sino el predominio de la fuerza expansiva del espíritu triunfando de la gravitación de la materia? Y esto lo hemos visto en los grandes místicos, cuando en un estado de divina expectación, han logrado introducir más fuerza centrífuga dentro de la materia, que ha rebasado los límites de la fuerza que contiene como gravitación, la propia mate­ria; como consecuencia se ha producido la levitación, ha predominado el aspecto supe­rior, trascendente, espiritual, por sobre el aspecto inferior, material. Y el mago, cuya vida estamos tratando de descubrir, está constantemente imprimiendo un ritmo a las células de su cuerpo o de sus cuerpos, una vibración tan elevada que produzca una respuesta a la ley del espíritu, y a esta respuesta continuada se la llama redención de la materia, y por lo tanto, una salida hacia el exterior del núcleo egoísta del propio ser, constituyendo entonces la vanguardia de Aquéllos que esotéricamente llamamos Hijos de Dios.

Y, naturalmente, si vemos que al salir cualquier cuerpo de la Tierra, por gigantesco que sea, a cierta altura donde deja de sentir la fuerza gravitatoria, el peso de la grave­dad terrestre, entonces se produce espontáneamente el proceso místico de la levitación. Los cuerpos de los astronautas flotan en el espacio porque se están acercando a un punto cero, en donde no existe gravedad. Pero para encontrar realmente un punto infini­to de agravitación, o fuera del karma del peso gravitatorio de la Tierra, hay que llegar a ciertos puntos coincidentes dentro del espíritu gobernando la materia de los cuerpos, produciendo espontáneamente aquello que la ciencia nos está demostrando.

El mago tiene que completar la obra de la ciencia, expresando y testimoniando a través de sí mismo, que el karma puede ser trascendido; y el karma es siempre la atracción de la materia por encima de las leyes del espíritu.

Y hoy quisiera conversar con ustedes partiendo de estas ideas, sobre uno de los puntos que más interés despierta siempre en las personas orientadas hacia el descubrimiento de las verdades del espíritu. Y es la ciencia de la taumaturgia, la ciencia del taumaturgo, capaz de curar por medio del ejercicio de este punto neutro que existe por doquier.

La taumaturgia es la ciencia de la curación, y el taumaturgo puede curar porque Él es un punto neutro. Cristo fue un taumaturgo, Apolonio de Tiana fue un taumaturgo, el propio Buda fue un taumaturgo, todos los Grandes Iniciados son taumaturgos o magos de curación. ¿Por qué? Porque toda su vida se está moviendo dentro de un campo neutro en donde no existe la cuantitividad de los opuestos, no existe karma, el karma impide que el curador pueda curar. Si hay karma en el curador no puede existir una completa curación, se podrá aliviar, pero curar... curar... solamente puede realizarlo el mago, porque toda su vida es un punto neutro, es cero completamente, porque siempre está en un punto céntrico entre la ley del espíritu y la ley que gobierna la mate­ria. Siempre está entre las fuerzas centrífugas y centrípetas, constituyendo su vida una armonía completa de salvación para todos. Puede curar, puede aliviar, puede aleccionar, es algo –el mago— que debería ser considerado con la misma atención que consideramos a los altos Iniciados, porque no se puede ser un curador realmente magnético si no se es un Iniciado.

Por lo tanto, si seguimos con esta idea, y verán que es una idea realmente apasio­nante, que cuando el ser humano haya descubierto la ley de la energía que surge de un espacio neutro se habrá acabado para siempre las complicaciones del karma, las enfermedades, las tensiones, el desequilibrio producido entre los vehículos que constitu­yen su propia personalidad, y más adelante la atracción hacia el espíritu, que eleva la materia, la redime, la santifica y convierte; en virtud de la ley de luz, convierte la materia en espíritu, tal como decía Madame Blavatsky. Porque el espíritu y la materia son la misma cosa, sólo que el espíritu está en un grado de vibración material sublime, inconcebible; y que la materia está en un grado inconcebible también de la materia densa. El espíritu condensado en la materia constituye la gravitación; en cambio, la ley del espíritu que constituye la polaridad positiva, se está moviendo siempre en un campo donde no existe karma.

Hay que explicar las leyes del karma, la ley de la magia, desde un punto de vista científico, sino no seremos comprendidos. Además pasaron las eras en las cuales predominaba el conocimiento intelectual y la memoria heredada de las tradiciones del pasado. Hay que partir de cero si podemos decirlo así, y partir de cero implica que todos y cada uno de nosotros, podemos convertirnos en verdaderos magos, en virtud del acata­miento de las leyes del espíritu, en virtud de la negación de las leyes de la materia.

El egoísmo de la materia debe ser vencido por la ley de expansión cíclica del espíri­tu, constantemente surgiendo de sí mismo, buscando zonas de alta sublimidad, constante­mente, hasta crear aquellos puntos neutros por doquier, que por la irradiación de su propia existencia constituyen la salvación de la raza. Por esto a todos los Grandes Iniciados y a todos aquellos que siguen sus pasos, se les llama agentes de Shamballa, los agentes del bien, que han de triunfar por doquier, por encima de las huestes del mal; y saben ustedes muy bien que estamos dentro de una sociedad, dentro de la cual hay grandes sectores en donde impera el mal por encima del bien.

¿Cuál es entonces nuestra misión como curadores, como magos, como científicos, como filósofos? Acatar la ley, seguir las insinuaciones del espíritu, porque todos tene­mos intuitivamente, un sentimiento de aproximación al espíritu; tenemos la intención, tenemos dentro de nosotros, aún dentro de la propia subconciencia, un anhelo específico de salir de nosotros mismos, de volver por el espacio, y hacerlo con dignidad y con justicia, no a través de ejercicios de yoga que solamente confunden la razón.

Son muchas las personas que tratan de conquistar tal estado de mago por medio de los ejercicios de yoga; como si el yoga fuese la salvación de sí mismos, o la puesta en práctica del punto neutro, del punto cero.

Solamente contemplando las cosas con serena observación, con amor podríamos decir, se puede aprender “cómo, dónde y de qué manera” hallar el punto cero de nuestra propia vida, en aquel punto inconcebible donde el espíritu y la materia se han reducido a nada, porque no existe conflictividad. Y entonces surge el factor salvador. Yo lo defino compasión universal porque por encima del amor a Dios y de la caridad al prójimo debe existir el tercer factor, el punto neutro que se encuentra por doquier en la vida de la naturaleza, y ésta es la compasión. Podríamos aliar la compasión con el punto neutro, con aquel punto dentro de nosotros mismos, donde la gravitación y la antigravitación o la agravitación se encuentran perfectamente neutralizadas, y donde existe el tercer factor, que es el factor que impulsa todas las fuerzas de la vida.

En las escuelas se nos ha enseñado, seguramente todos habremos sido consecuentes sobre esta cuestión, que la luz es el resultado de la reacción entre los campos eléctri­cos opuestos, y esto no es verdad. EI punto cero, el punto neutro entre dos polos eléc­tricos es la luz. Y la luz, neutra siempre, tiene el poder que le da la suma de las dos polaridades; por lo tanto la luz que nos alumbra es un punto neutro. ¿Por qué hablamos tanto de la iniciación, tanto de la liberación o de la iluminación? Porque estamos tratando de seguir las mismas leyes que nos está prodigando la naturaleza en su eximia plenitud, profundidad y belleza.

En matemáticas incluso, existe un punto neutro, el punto neutro que llamamos PI (), que es una cifra que realmente está tratando de completar la obra matemática de la creación, según lo puede concebir actualmente el ser humano. ¿Y en el campo geométrico no tenemos acaso las "medidas áureas o solares", que constituyen el punto neutro existente entre la inspiración y la técnica de los artistas?

¿Se dan cuenta cómo todo se va enlazando? ¿Cómo todo cuanto estamos viendo es magia organizada? ¿Y cómo tratamos de organizar la magia en nuestra vida? ¿Tan difícil es observar con amor una cosa?

Siempre estamos observando con la mente presa de ideales engañosos, incluso acerca del propio esoterismo; encima de lo que es la ley del espíritu y acerca de la ley del espíritu hemos creado escuelas esotéricas. Pero como en toda escuela, sea cual sea su nombre, está induciéndonos al esfuerzo, al ejercicio de la razón discernitiva, es difícil que encontremos el punto cero, porque el punto cero está más allá de la mentes, más allá del pensamiento, más allá del razonamiento intelectual. Está dentro del cora­zón, el corazón silente de cada cosa, es el punto neutro que permite la vida de aquella cosa, porque es el punto en donde la polaridad está completamente armonizada y equili­brada, y como consecuencia surge el tercer factor, la energía o la suma de ambas potencias, positiva o negativa. Y así, apliquen ustedes esta analogía a toda la creación, y serán conscientes de que todo es magia, que la magia no es un término meramente místico, sino que es dinámico y científico, y que así, hay que hablar por el mundo. Todo es científico, por lo tanto, cuando nosotros estamos tratando de explicar algo en términos metafísicos, lo que hacemos es tratar de poner un punto, dentro del cual la observación a la cual accederán o no, las personas que están considerando aquellas cuestiones, pero en todo caso, aquel ejercicio sirve para invocar la intuición.

¿Podemos analizar la intuición como el punto cero entre las razones superiores y el intelecto? Y sin embargo es así. ¿Acaso podemos nosotros, hablando en términos de magia aplicada en nuestro mundo, que el plano búdico es el punto cero, el punto neutro entre las tres polaridades de los tres planos superiores con las tres polaridades de los planos inferiores? En los tres planos superiores rige la ley de la expansión cíclica y los planos inferiores están tratando de explicar lo que es la atracción de la mate­ria.

Y esto podemos aplicarlo a las constelaciones de nuestro universo solar; tenemos todo el proceso de las polaridades eléctricas, en el sentido del fuego de Fohat, el solar y el kundalini. Y esto nos va explicando, o siempre trata de explicarnos, que esta pola­ridad siempre será compensada por un punto neutro, partiendo del cual se está sumer­giendo en otras zonas de interés, se crearán constantemente polaridades que una vez que hallan sido neutralizadas, darán pie a otras polaridades cada vez más avanzadas, hasta llegar a regiones inconcebibles a nuestra razón humana. En todo caso el ejercicio de la atención, de la razón, el ejercicio de la lógica, la acumulación no de memorias sino de experiencias dentro de nosotros, podremos un día –cuanto más pronto mejor— ser realmente capaces de neutralizar en nuestra vida todo, toda posible polaridad, enalteciendo constantemente, en cada plano, en cada nivel y en cada cuerpo, tratando de ponerse en contacto constante con las energías que surgen de los planos, tratando de establecer contacto con los moradores del espacio, con aquellas fuerzas que constitu­yen el espacio, tratar de aproximarnos conscientemente a estas fuerzas tratando de invocar, en el sentido de neutralizar en nuestra vida la fuerza tremenda del karma, el karma de la materia, el karma de la humanidad, el karma planetario; y hacer como hacen los Grandes Conocedores: elevar constantemente nuestra expansión cíclica, hasta el punto en que encontramos la frontera donde sabemos que tenemos que empezar de nuevo a trabajar. He ahí lo que siempre estamos tratando de explicar: que la libera­ción, que la perfección no tiene límites, que no podemos como magos en ciernes, o como aprendices de magos, establecer metas prefijadas en nuestra vida, que nuestra vida es surgir constantemente, triunfando constantemente de las cenizas del pasado como aves Fénix, hasta llegar a un punto en que, rotos para siempre los diques y las fronteras que nos separan de un punto cero absoluto, estaremos caminando constante­mente sin detenernos. Y el mago es mago porque no crea ninguna meta, sin embargo, él está ejerciendo poder constantemente.

Yo creo que podríamos establecer un coloquio sobre cuanto acabamos de decir, porque ahora nos extenderíamos en comentarios sobre lo mismo, y quizás ustedes po­drían aportar una idea sugerente que trataremos de explayar.

Pregunta: ¿Puede el mago revertir el karma de otra persona por medio de la curación?

Respuesta: Sí, porque el mago puede curar sin que quede contaminada su aura, porque no hay nada que pueda atrapar el punto neutro. Pero las personas que no han logrado establecer en su vida un punto neutro, que no han podido en cierta manera, neutralizar su equipo kármico inferior, o las leyes de la gravitación de sus cuerpos, no podrá curar a otra persona sin que quede contaminada. ¿Se dan cuenta? Y todo el mundo quiere curar, todos hemos tenido un deseo de curar, pero, ¿tenemos la pureza suficiente dentro de nuestros cuerpos para erigirnos en taumaturgos, en magos expertos de curación? Ahí está el proceso, ahí está el problema para muchas personas dotadas de muy buena voluntad. Yo creo que todos hemos tenido esta tentación de querer curar a los demás, pero reflexionemos un poco. ¿Qué es lo que realmente cura o favorece a los enfermos, a las personas obsesionadas, a las personas a quienes falta rectitud mental.

Si dentro de nosotros mismos no existen espacios vacíos, espacios llenos de intención superior, espiritual, verdad, ¿se dan cuenta de la situación? El mago no se esfuerza por curar, ni pretende curar, y sin embargo está curando constantemente, porque su aura magnética contiene puntos neutros, en donde el karma no tiene asidero y por lo tanto su vida es realmente una real salvación para todos aquellos que, lo quieran o no, establezcan contacto con él.

El mago es mago porque en su vida predomina el espacio neutro, donde no existe conflictividad kármica. Cura de raíz, como seguramente con el tiempo, cuando la ciencia se haya introducido en ciertas regiones etéricas del espacio, se curará dentro de espacios neutros.

La medicina actual es rudimentaria desde el ángulo de vista del espíritu. Y para curar a las personas, bastará sujetarlas a un cierto tratamiento en células antigravitatorias, o en espacios o en zonas donde no exista gravedad. Y cuando debido a la clase de enfermedad y al tipo de dolencia, o a las leyes imperativas de la ciencia de aque­llos tiempos venideros, la cantidad de tiempo establecido para la enfermedad, variará sensiblemente dentro de las cámaras especiales donde no exista gravedad; que no es lo que se hace ahora, porque ahora se entrena a los astronautas para vencer la inercia del espacio, seguramente para buscar en otros planetas el petróleo que se nos está acabando ya aquí en la Tierra, o para buscar otras riquezas, si hay oro en otros planetas. No se va con altruismo, sino con el egoísmo de la materia. La prueba es que la mayoría de los astronautas, cuando regresan a la Tierra ya no son los mismos, han perdido casi por completo su propia entidad. Ya no son los mismos, ¿por qué? Porque su campo gravitatorio es más denso que aquel campo antigravitatorio que han tenido­ que atravesar.

Hablo del futuro, pero por qué no hacerlo en el presente. No buscando zonas espacia­les antigravitatorias o puntos neutros establecidos científicamente, sino buscando el punto neutro dentro de nosotros mismos, buscando la paz y el equilibrio, que nace precisamente, de la armonía entre los opuestos. Para mí, esto es magia, y es lo que hace el discípulo en los Ashrams, que está aprendiendo la lección de la magia. Se le dice: "Tú eres un mago en potencia y tienes que demostrarlo". Y se le enseña, no complicados sistemas de esfuerzos y disciplinas para desarrollar los centros, sino que busque la paz dentro de sí, porque en posesión de la paz se despertará el centro que tiene que revelarse, no el centro que él cree que ha de desarrollar. ¿Se dan cuenta? De ahí que los Maestros actualmente ponen en guardia a los discípulos sobre las prácti­cas de yoga, que hasta aquí ha sido la disciplina de todos los aspirantes espirituales de la era pasada.

Pero estamos enfrentando tiempos nuevos, muy distintos a los anteriores, y naturalmente el cambio de ritmo, el cambio de actitud que no entraña disciplina, afectará muy psicológicamente a los seres humanos, porque el ser humano que hasta aquí ha crecido y ha sido orientado hacia las disciplinas y hacia los esfuerzos para desarrollar no sé qué, al quedar reducido al no esfuerzo queda desconcertado, y no se da cuenta de la situación exacta de su propia existencia. Y sin embargo, esta es la ley y el principio de enseñanza en los Ashrams de la Jerarquía, sea cual sea su tipo de rayo, porque sea cual sea el tipo de rayo que afecta a un ser humano, dentro incluso de las energías de rayo tienen que hallarse puntos neutros. Y dentro de los fuegos de la naturaleza también existen puntos neutros, puntos convenientemente desarrollados que tenderán a crear equilibrio y paz interna en todos los discípulos, y en todos aquellos que se pongan en contacto con los discípulos, porque el discípulo ya no intentará curar sino que su intención bastará. No tendrá que desplazarse astralmente como lo hacían en tiempos de Madame Blavatsky, aquellos que llamó "los servidores invisibles" que fueron educados para desarrollar ciertos centros astrales para curar a distancia, tratando muy loablemente de ennoblecer los ambientes de la Tierra; cumplieron todos su misión, y desde el año 1.875 se han producido grandes descubrimientos científicos que apoyaron aquellas tesis, pero ahora la ciencia incluso, tendrá que cambiar la línea de sus experimentos.

Ya lo dijimos anteriormente, que lo primero que tiene que reconocer el científico es que el espacio es una entidad y esto será muy difícil de reconocer por los científicos intelectuales, porque es una ley muy abstracta, muy difícil de comprender. Y sin embargo, es una entidad que suministra todas las moléculas, todas las formas geomé­tricas posibles y todos los espacios dentro del Espacio, aquello que llamamos dimensio­nes, en donde se ejercita la gloria creadora de los Logos. Es decir, el tema es tan vasto y tan supremamente elevado, que es difícil demostrarlo concretamente, intelectual­mente; y sin embargo hay que tratar de hacerlo, porque es la única manera en que el esoterismo podrá llegar a la mente del hombre corriente, el hombre de la calle. No hay que buscar solamente explicar esta ley, esta luz, a los pequeños círculos esotéri­cos, sino que hay que expandir estas ideas científicas acerca del espacio y acerca de los moradores del espacio, por doquier, y a todas las personas que se pongan en contac­to con nosotros: no tratando de explicarles los mecanismos del karma, el mecanismo de la reencarnación, el mecanismo de los Maestros y de la Jerarquía, sino infundiendo paz en ellos. Si tenemos paz, nuestras palabras serán un bálsamo, curaremos, organizaremos, instruiremos sin abrir la boca; porque como decía Sócrates: "Yo me he arrepentido muchas veces de hablar, jamás de haber callado". Esto es un idea que olvidamos fre­cuentemente.

Pregunta: ¿Dónde se podría encontrar el punto neutro en el arte?

Respuesta: Sí, creo que lo he dicho anteriormente. El punto neutro en arte es la "medida áurea", pero no la "medida áurea" conocida actualmente, sino la "medida áurea" que se impartía a los Iniciados del pasado en la línea del arte. Después se ha perdido. No hablamos de "medidas áureas" en el arte actual, porque no es arte ni hay artistas. Si somos inteligentes en reconocerlo, si no nos sentimos impregnados por la ley imperan­te de la tradición: el artista por encima del arte o de la obra que ha creado, no admi­ramos una obra de arte que ha creado, admiramos un artista... la mediocridad del arte actual la vemos por doquier y constituye, permítanme ustedes decirlo, una preocupación por parte de la jerarquía Planetaria, por la Gran Fraternidad Blanca de nuestro mundo, porque el arte ha de constituir el punto cero de la evolución del planeta, porque el arte, el verdadero arte, viene inspirado desde el plano búdico que, como hemos visto anteriormente, es el equilibrio entre los tres Planos superiores y los tres planos inferio­res. Entonces, si el artista logra descubrir en si mismo un remanso de paz, es cuando empezará a crear, porque cuando tenga paz, le serán reveladas las perfectas "medidas áureas" o las "medidas solares" porque no olviden ustedes que el artista trabaja con el corazón, así como el científico trabaja con la mente.

Por lo tanto, ¿dónde encontrar la paz? ¿Dónde encontrar el punto cero? Allí en donde la técnica y la inspiración se han unificado. Ya no se es un técnico en arte ni tampoco un artista inspirado, lo es todo, el conjunto psicológico global, en donde existen partes proporcionales, si podemos decirlo así, entre la técnica expresiva y la inspiración espiritual. Entonces resumiendo, la "medida áurea" actual es sólo una expre­sión de las perfectas "medidas áureas" que los grandes devas del cuarto rayo imprimieron en el corazón de los Grandes Artistas, que fueron grandes en virtud de que han utilizado ... (fin del primer lado del cassette).

Pregunta: Bueno, ya que hablaban de la enfermedad... El enfermo en sí tiene su karma, pero podemos decir que una enfermedad es su karma particular, o que pertenece más al karma de su destino, porque si no es así, un enfermo podría estar curado siempre y cuando su karma le permita encontrarse con un mago. ¿Es esto así o bien no tendrá curación?

Respuesta: Pero si acabamos de decir que el karma es la ausencia del punto neutro. El karma que es la gravitación de la materia, crea las enfermedades, crea las tensiones o complejos emocionales, crea las indecisiones de la mente, porque cada uno de nuestros cuerpos es gravitatorio. Por lo tanto, allí donde no actúa el karma es a partir del punto cero del plano búdico; en el plano mental, en el plano emocional y en el plano físico, y por lo tanto en los cuerpos mental, astral y físico existe karma por la propia gravitación de la materia o sustancia lunar que constituye estos cuerpos. Y aquí tenemos que retrotraernos a la tercer ronda planetaria, cuando muchos de nosotros estába­mos en la cadena lunar, y de donde trajimos con nosotros, como herencia, el peso de la materia, la gravitación del karma. Entonces, ¿cómo podríamos curar, sólo alterando el karma de gravitación de los cuerpos de los que queremos curar?, y volvemos a lo mismo, ¿cómo podemos hacerlo si tenemos campos gravitatorios en nuestros cuerpos? No somos taumaturgos ni somos curadores magnéticos, somos seres corrientes que tratan de cumplimentar una ley que comprenden o tratan de comprender. Y repito, todos tene­mos la tentación de poner las manos encima de las personas, pero cuidado, que la fuer­za gravitatoria de la enfermedad que tratamos de curar debe venir compensada perfectamente por puntos neutros bien establecidos dentro de nuestros campos gravitatorios, lo cual significa que al poner las manos encima de la persona no nos contaminaremos con germen alguno de enfermedad, con germen alguno de gravitación.

Es difícil llegar a la comprensión de que nosotros solamente podemos curar a aque­llos que tengan, al igual que nosotros, campos gravitatorios afines. ¿Y qué haremos entonces? Simplemente vamos a aliviar, con buena voluntad sentimos compasión por las personas, tanto amor que despierte en nosotros una oleada de energía neutra capaz de inundar las células del cuerpo enfermo, y convertir en luz y redención aquellas células. Hay que ser muy inteligentes para observar esta cuestión.

Si no sentimos compasión no podremos curar, solamente aliviaremos. Hay personas que curan con su simple presencia, ¿por qué? Porque su vida tiene más espacios neutros que gravitatorios, si se me permite decirlo así. Entonces existirá seguramente, dentro del corazón, un punto que debemos tratar de descubrir. ¿Cómo se descubre este punto neutro dentro de nosotros, si no es amando intensamente a los demás? Y ustedes me dirán: ¿cómo puedo amar a mi enemigo? Empecemos por amar intensamente a las perso­nas que están a nuestro alrededor, empecemos a desarrollar el sentido íntimo de frater­nidad, una palabra con que llenamos constantemente nuestra boca, sin que el corazón responda. En cambio si el corazón está desbordante, los labios permanecerán mudos y sin embargo se estará curando. Esta es la ley del mago, tratar de descubrir dentro de sí este punto cero, este punto donde no hay reacción, porque no hay gravedad. Y a partir de aquí no intentar curar, sino tener cada vez más paz dentro de sí, porque la paz es irradiante, no queda dentro de nosotros, la paz se irradia. El conocimiento, sí, el conocimiento intelectual queda aquí, dentro de la esfera del cerebro y no sale de aquí; pero la paz trasciende toda comprensión, está más allá de la mente. Por lo tanto, si sentimos paz en el corazón empezamos a ser libres, a gobernar nuestro destino, y al gobernar nuestro destino, lo cual significa que nos estamos liberando del karma, empezamos a liberar el karma de los demás. Esta es la ley del taumaturgo, del mago.

Por esto el mago es una persona maravillosa, cura por inducción, no por intención de curar, está curando continuamente. Es como la flor que sólo se delata por su perfu­me. Esa es la lección de la magia, comprender que estar dentro de nosotros sin sentir el peso obligado de la gravitación, surgiendo de los espacios intermoleculares o liberando la energía dentro de estos espacios intermoleculares, cada vez más extensos dentro de nosotros mismos y hasta que todos nosotros, todo nuestro cuerpo y todos nuestros vehículos sean una antorcha pura de paz, entonces curaremos, beneficiaremos a la huma­nidad. Ahora solamente aportamos tensiones y egoísmo, por lo tanto nuestra vida carece de magia, magia blanca al menos, que es a la que constantemente me estoy refiriendo.

Existe solamente el conflicto constante dentro de sí, por establecer las bases justas de una razón que desconoce. Y así han nacido las religiones. Ya ven ustedes, ¿dónde está el amor de las religiones? Si hasta aquí solamente hemos tenido luchas religiosas, solamente por conceptos doctrinarios o dogmáticos acerca de quién es el mayor representante de Dios en la Tierra. ¿Hay algo más absurdo que esto? Como si Dios fuese el monopolio de una religión determinada.

Pregunta: Ininteligible. Fuera de micrófono.

Respuesta: Sí, sí, sí, sí. Es que un punto es un círculo. El punto lo vemos solamente en su expresión superficial. Pero, el punto dentro de una visión cuatridimensional es una bola. Por lo tanto, muchos puntos y muchas esferas distensionadas, si podemos decir así, forma la contextura del espacio interno del hombre superior. Un Maestro, como dijimos creo la otra vez, el mes pasado, tiene su aura magnética llena de esferas luminosas, porque en su vida se está reflejando la gloria magnífica del Universo. En cambio el mago negro, y hay que hacer referencia al mago negro, si contemplarnos su aura a través de la clarividencia, solamente veremos cuadrados irregulares, porque toda su acción se está manifestando en el cuaternario, no puede ascender al reino de la tríada espiritual, no puede crear el techo de su casa, como se dice místicamente. Está encerrado en su cuadrado, ama la ley de la materia, y la ley de la materia lo absorberá hasta que lo convertirá en materia; habrá perdido por completo la visión de su espíritu, y la Mónada espiritual del mago negro tendrá que esperar incontables eones antes que su expresión vuelva a ser un Ego. Ahí está el castigo del mago negro.

Pregunta: Hablando de símbolos geométricos, ¿qué puede significar un triángulo de luz blanca, con la punta hacia arriba, en su mitad partido por una raya?

Respuesta: ¿Es un sueño?

Pregunta: Es una visión.

Respuesta: Bien, yo creo que es la persona que ha tenido la visión, quien tiene que tratar de descifrar el significado de esta visión.

El triángulo ya sabemos lo que es. El triángulo con un ojo en el centro es el Creador y sus tres cuerpos de expresión. Si es el Ego, es la Mónada en el centro y la Tríada Espiritual. Si es la personalidad, es el ojo de la personalidad y los tres cuerpos. Si es un átomo, el punto central es el ojo del átomo, y el protón, el electrón y el neutrón. Es un significado esotérico que vale para todas. Entonces la raya en el centro tendrá que ser usted quien lo averigüe, porque nadie puede realmente con justicia, analizar los sueños de los demás.

Cada uno es particular en sus sueños, existen libros acerca de los sueños. ¿Por qué? Porque todos los sueños de las personas obedecen al contacto que tienen durante la fuga del cuerpo, durante el reposo del mismo; buscando dentro de la subconciencia individual o del inconsciente colectivo de la raza. Entonces, como el colectivo de la raza es igual para todos, los mismos significados pueden aplicarse a las personas, hablan­do en términos muy corrientes.

No sucede lo mismo con el discípulo o con el iniciado, que no se atiene a la ley que rige la subconciencia de los hombres o el inconsciente colectivo de la raza; sus sueños están por encima de la subconciencia. Son sueños de conciencia o de alta con­ciencia, o de supraconciencia, no se relaciona con el tiempo de la subconciencia. Por lo tanto, los códigos de los sueños no sirven para este ser humano que está por encima de su propia subconciencia y por lo tanto del inconsciente colectivo de la raza.

Pregunta: Yo me atrevería a decir que quizás, parafraseándote un poco, respecto a la magia, que de alguna manera sería imposible acercarnos a definir intenciones del propio Logos, con nuestra mente finita, tridimensional, etc. Pero de todas maneras, quizás acercándonos un poco, a lo que de alguna manera se pretende, a través de los cientos de miles o lo que sean de encarnaciones, que magia, karma, gravedad y amor, es luego un conjunto de fuerzas o energías puestas de manifiesto, en marcha, etc., o lo que sea, para lograr unos resultados definidos. En este caso el Logos sería el Mago número uno. ¿Es correcto más o menos este acercamiento?

Respuesta: Sí, perfectamente correcto a mi entender. Pero démonos cuenta que de acuerdo con nuestros estudios esotéricos, toda expresión objetiva dentro del Universo, es la magia kármica, por decirlo así de alguna manera; la atracción de la materia, incluso dentro de nuestra cadena planetaria, hay planetas invisibles o sutiles, que aunque sean sutiles tienen su propia gravitación; por lo tanto, hay un cierto karma dentro de los cuerpos estelares, que forman parte de nuestra propia cadena.

Por lo tanto, la gravitación como la agravitación están por doquier, en todos los cuerpos que constituyen el Universo o cualquier tipo de galaxia. A mayor atractividad, mayor densidad, mayor será el karma de la materia, por encima de las leyes del espíri­tu. Cuanto más sutil es un cuerpo, menos densidad, menor karma. Entonces, ¿dónde existirá la verdadera perfección del Logos? Allí donde su expresión universal es igual a la diafanidad del espacio. ¿Se dan cuenta de la idea? Debe llegar a un punto en que cualquier Logos, manifestado en un cuerpo estelar, deberá tener un cuerpo tan puro, tan radiante, que se confunda con la pureza del espacio, y aún entonces no sabemos qué sucederá. Porque, ¿qué sabemos nosotros de estas cosas? Hablamos por analo­gía, y la analogía es la ciencia que nos permite conocer lo grande a través de lo peque­ño, lo pequeño a través de lo grande; porque las leyes son las mismas, solamente la expresión difiere.

¿Qué diferencia hay de acuerdo con las leyes, entre el Logos de nuestro sistema planetario, o el Logos de Venus por ejemplo? Simplemente que Venus tiene su cuerpo más diáfano que la Tierra, de acuerdo con las leyes de la perfección impuestas como en nuestro mundo. Venus está más evolucionado que el planeta Tierra, es decir, su Logos regente. Apliquen este símil a todas las cosas de la vida, y también tendrán una idea de lo que implica el término Jerarquía, aplicado por doquier: los ángeles tie­nen sus propias jerarquías y los humanos obedecen también a jerarquías. Y cuidado que no me refiero a jerarquías de gobiernos, ni a jerarquías religiosas. Me limito a expresar la ley de la Jerarquía Espiritual. ¿Qué sabemos, de estas cosas?

Queremos que el Maestro sea como nosotros lo imaginamos y creamos la primera de las grandes ilusiones. Si el Maestro se disfraza de mendigo no lo reconoceremos, porque no tenemos jerarquía espiritual capaz de reconocerlo. En tanto que si adquirimos algún grado de jerarquía, dentro de la Gran Jerarquía Cósmica, podremos comprender aquello que los demás no suelen comprender o no pueden comprender. Esto es Jerarquía Espiritual, no una jerarquía de funciones sociales como ocurre actualmente; damos importancia a la jerarquía en funciones políticas, religiosas, científicas o como sea, pero, ¿sabemos respetar la jerarquía espiritual de aquellos que saben más, de aquellos que pueden más, de aquellos que son más espirituales? ¿Nos atrevemos a reconocerlos? ¿Somos humildes en nuestra propia apreciación? Seamos sinceros al respecto y nos daremos cuenta que aún en estas cuestiones, estamos sujetos a la gravitación de la materia, la materia del razonamiento, la materia de los puntos de vista, la materia del propio egoísmo, la materia de la propia separatividad.

Pregunta: Me gustaría saber si Buda, el Buda despierto de lo cual tu habéis hablado lo mismo cuando os referíais a lo siguiente: Este punto cero, es decir, en contraposición a lo que decía Shánkara de que Nirvana y Samsara, el mundo fenoménico y esta espe­cie de super samadi, para él las dos cosas, ambas a la vez eran maya. Y el Buda habla­ba de que trascendiendo estas dos cosas está el Sunyata, el Vacío. ¿Es este Vacío al que te refieres; cuando hablas de este punto medio?

Respuesta: Exactamente. Entre Samsara y el Nirvana hay un punto neutro, el punto neutro que existe entre las leyes de la gravitación y la ley de expansión cíclica, porque naturalmente surgimos de Samsara, la rueda de Samsara, la rueda de nacimientos y muertes, porque buscamos el Nirvana; y el Nirvana para la mayoría de los budistas y para nosotros constituye una meta, y no es una meta, sino que es una armonía cons­tante, y la armonía entre Samsara y Nirvana sólo la encontramos en el punto céntrico.

Nirvana, el plano Adico por ejemplo; Samsara en su más densa expresión, el plano físico. Entonces, el punto céntrico es el plano búdico, siempre. Se llama plano de la unidad, pero es el plano del equilibrio o de la armonía constante. De ahí que en nuestro Sistema Cósmico, hay una constelación que sirve de enlace entre tres constelaciones superiores y otras tres constelaciones inferiores (entre ellas nuestro Universo), que constituye la armonía entre ellas, y ésta es la constelación de LIBRA. Una advertencia para los astrólogos. Una verdad a la cual se hace muy poca referencia, porque la constelación de Libra es el cuarto plano cósmico del sistema cósmico, de la misma manera que el plano búdico es el punto céntrico entre los tres planos superiores: Adi, Monádico y Atmico, y los tres inferiores: mental, astral y físico.

Siempre hay que hallar la analogía entre los conocimientos esotéricos, y si nos falla la analogía es que el conocimiento esotérico es falso. Si no podemos aplicar la ley de nuestra vida a los astros, es que el conocimiento es falso, no sirve para nada. Sin embargo, cuando Hemes Trimegistro decía que igual es arriba que abajo, igual es abajo que arriba; igual es el Samsara, igual es el Nirvana, se refería a las leyes que rigen todos los sistemas, o todos los grupos de sistemas galácticos, de no importa qué sistemas galácticos superiores, a los cuales no llega nuestra imaginación. En todo caso por grande que sea un astro, la ley imperante en el mismo será idéntica a la que rige para un simple átomo, aún más todavía, en un simple electrón. La densidad, la calidad depende de la evolución de los Logos, pero por lo demás todo es idéntico.

¿Qué es lo que nos unifica? La intención, el amor quizás en ciertos momentos. ¿Qué es lo que nos separa? La mente, que es la matadora de lo Real, desde mi punto de vista; y no me refiero a la mente abstracta sino a la mente intelectual, a la mente que trata de reducir el volumen inmenso de las cosas, de explicarlo, de medirlo, de pesarlo, corno si lo eterno pudiera ser medido o ser pesado.

Pregunta: ¿Hay algo que trasciende a lo que tú has llamado espíritu y materia, hay algo más por encima de todo esto que yo me atrevería a decir que es simplemente una entidad que se ha unido para efectuar una cierta magia, hay algo que trascienda esto?

Respuesta: Sí, naturalmente. La mónada humana es sólo un destello de la Mónada Divina; entonces la Mónada Divina trasciende a la Mónada humana, pero la Mónada de nuestro Logos Solar, es una chispa desprendida del Logos Cósmico, como Mónada superior. Siempre hay por encima de los conceptos, algo superior, pero hay que reglamentar­lo, porque bastante trabajo tenemos con comprender lo que es la Mónada humana. Y sin embargo, una vez que hayamos descubierto la Mónada humana, nos daremos cuenta de la excelsitud del Padre Solar, pero no antes.

Ahora incidentalmente, establecemos contacto con el Alma Solar, con el Yo Superior de los Teósofos, y nuestra meta, si podemos hablar de metas en este caso, es estable­cer contacto con este centro mágico causal, y cuando lleguemos a establecer un contac­to consciente e ininterrumpido con el Ser Causal, automáticamente se abren las compuer­tas que conducen a la Mónada. Es decir, cuando según las palabras de Pablo de Tarso, hayamos alcanzado la "estatura de Cristo"; entonces al alcanzar la "estatura de Cristo" en el plano causal, empezaremos a distinguir la Mónada, como hace Cristo en el Monte Tabor de la conciencia. ¿Por qué? Porque ha vencido la ley de los tres mundos, fueron trascendidas las etapas de Gaspar, Melchor y Baltasar, y Pedro, Juan y Santiago están dormidos al pie del Monte Tabor; dormido quiere decir dominado, controlado, y Cristo resplandeciente está en la Tríada junto con Elías y Moisés. ¡Esto es Magia! Siempre vemos la transfiguración en la vida de lo creado y estamos todos yendo hacia la Trans­figuración y hacia el Bautismo como primera etapa, o hacia el "Nacimiento espiritual".

¿Hemos llegado ya al nacimiento espiritual, para hablar del Bautismo, y después con propiedad, de la Transfiguración? Porque si no hay Transfiguración no hay Crucifixión, la crucifixión total de la materia, el punto gravitatorio, expuesto en la rosa clavada en la cruz.

Y así, viéndolo todo dentro de la perspectiva, lo más humana posible, porque cuanto más humana más comprensiva será para nosotros, y así evitar el razonamiento. El razo­namiento sobre los bienes espirituales o por la ley del Espíritu Santo.

Pregunta: Has hablado antes de dos tipos de curación, aquella que efectúa el mago "per se" a través de su aura, a través de la irradiación, y otro tipo de curación, que seria o podríamos llamarla intencionada. Entonces ese tipo de curación con intención y dirigida hacia el enfermo, requiere de una especie de técnica a través de las cuales el mago tendría que poner incandescentes los éteres, a través de eso que tú llamas compasión, para que los devas, para que las energías puestas en movimiento, efectúen este trabajo mágico? Yo me atrevería a decir que es más efectiva esta curación inten­cionada que la primera, porque la que efectúa el mago a través de su irradiación, sim­plemente afecta a los que podríamos llamar su círculo aúrico, que será de diez metros o de cien kilómetros, como decían que era el de Cristo, pero un mago que cura con intención, puede curar de aquí al Canadá sin afectarle en absoluto. ¿Es correcta esta discusión?.

Respuesta: Completamente. Aquí hablamos de la curación natural del mago que tiene abiertas todas las compuertas de su ser expresivo, a las corrientes de vida cósmicas, a través de los espacios neutros de su propia vida. Un alto Iniciado puede curar con intención, como el ser humano puede curar con la intención. Pero la intención dirigida del mago será correcta, porque los espacios vacíos serán trasladados, a través del éter a la posición afectada, sin importar la distancia. Pero hablo de los curadores corrientes, que no han establecido en sus vidas, suficientes espacios neutros o puros, y tratan de curar con la intención. Bien, puede llegar a aliviar a aquella persona en la medida que él reciba en consecuencia, todo cuanto está dejando kármicamente, de percibir aquella persona enferma. Por ejemplo, un grupo de amigos se reúne para curar a un enfermo de cáncer, y todos están henchidos de buena intención para curar la enferme­dad de aquella persona, pero si les dijese a ustedes que pueden llegar a curarla completamente, siempre y cuando, cada uno de los componentes de este grupo se decida a aceptar un poco de cáncer. Y cuando decimos esto, el otro se espanta, no quiere saber nada de curación. ¿Dónde está la intención entonces? ¿Dónde está la compasión? Ese es el caso más corriente, y vemos entonces, que muchos medio curadores padecen cáncer, porque han traficado sin control con cánceres ajenos. Y ustedes me dirán, pero es que Krishnamurti murió de cáncer, es que Ramakrishna murió de cáncer, uno en el hígado y otro en el cuello, y bueno, ¿y qué? Es que no podemos comparar estas cosas, porque todo Iniciado, cuando deja el planeta, ha cogido dentro de su aura magnética, toda aquella cantidad de energía negativa producida por las enfermedades del mundo. Es un acto de compasión y de sacrificio, podemos entenderlo de esta manera.

Y si queremos curar, ¿seremos tan abnegados de compartir el dolor con el enfermo? ¿O preferimos estar divertidos viendo la televisión o viendo un buen espectáculo, sin pensar en el sufrimiento de aquellas personas que en el mundo están sufriendo horrible­mente, por las enfermedades que vienen segregadas desde el principio de las razas humanas, desde la raza lemur hasta nuestros días?

Entonces, hablamos de caridad con una espantosa superficialidad, como hablamos de Dios y de la fraternidad, porque son palabras bonitas, nos llenan la boca, ¿verdad? No el corazón, el corazón está en silencio, y la mente es la que está parloteando. Pero volvamos a la curación, porque todos ustedes quieren curar, porque en el fondo hay buena voluntad; pues yo les digo los riesgos que hay para los curadores que no están entrenados en el arte de curar. Es así que no son todavía taumaturgos de la buena ley, no son magos blancos, su aura todavía tiene muchos cuadrados irregulares o hexaedros, desde el punto de vista poliédrico, y por lo tanto podemos fácilmente contaminarnos; ya no seremos un enfermo, seremos dos, y cuantos más curemos, más enfermos tendremos. ¿Por qué? Porque no somos puros. Hablo de pureza en su verdade­ra acepción mística y hasta me atrevería a decir científica. Les hablo si, de un princi­pio que cura sin necesidad de ejercer la intención, que cura los males del mundo donde quiera que estén, no importa la distancia: es la compasión. La compasión que surge del equilibrio del amor a Dios y la caridad hacia el prójimo, y eso lo hemos dicho anteriormente. Entonces, hay que tratar constantemente de situarnos a la estatura de Cristo, y después, una vez realizado esto –y hay para tiempo— empezaremos a curar, porque nuestro paso por el mundo será una bendición para todos. Además, a través de los éteres, a través de las fuerzas invisibles de los ángeles que pueblan el espacio, nuestra paz se trasmitirá a todas las instancias concebidas, sin necesidad de poseer aparatos ultra rápidos que nos lleven allá, o con la intención de aproximar el enfermo a nosotros. Y cuidado que no voy contra las leyes de la curación establecidas, solamen­te estoy diciendo o advirtiendo el peligro, el peligro de la contaminación sobre el aura magnética, todavía no impregnada con el calor de la paz, producida dentro de los espa­cios neutros. Lo demás, cada uno tiene su propio libre albedrío, pero cuanto más cura­ción, menos peligro. Es decir, más que caridad humana, compasión divina, sí sentimos realmente compasión hacia alguien o hacia algo, seguramente que se transformará algo en el ambiente de aquellas personas, y asistiremos a curaciones realmente extraordina­rias, porque surgirán del centro místico del ser espiritual, que es igual en todos. Nos habremos unido a aquellas personas igual que nos unimos a Dios, por semejanza.

Pregunta: ¡Qué bellas y extensas son tus palabras! Pero yo me atrevería a decir lo siguiente: la vida es una lección, en la cual uno de los capítulos puede ser precisamente esta enfermedad, la aceptación consciente de este riesgo de enfermedad, porque la enfermedad y la salud son cosas que están comprometidas de antemano, en los niveles causa­les.

Respuesta: Si esperamos que el karma del mundo se resuelva por si mismo, hay para muchos millones de años. ¿Por qué esperar tanto? ¿Por qué no tratar aquí y ahora de ser más puros, y amarnos más los unos a los otros, y amar a todas las personas que encontremos por la calle o en los ambientes sociales? ¿Por qué esperar?

Esperamos que el karma se cumpla, vemos por ejemplo a una persona que sufre y decimos: "Es su karma" y displicentemente nos vamos tranquilamente, porque es el karma. No estoy de acuerdo con esta ley de karma. Estoy seguro que el hombre puede destruir su karma, destruir las fronteras de su karma, si descubre dentro de sí el elemento neutro vigorizador, la pureza de su propia vida revelada a través de su aura magnética. Porque claro, decimos: "esotéricamente se nos ha dicho que el karma es inexorable" o lo creemos así, de buena fe. Si así fuese ni ustedes ni yo esta­ríamos aquí, porque el karma nos habría llevado a otro sitio seguramente, y más en un día como hoy, que el tiempo es mas bien adverso, ¿verdad? Pero ustedes están aquí! ¿No hay un trascendimiento del karma en esto? O cuando ustedes hacen una cosa para ayudar a otras personas, no dicen: "No, ese es su karma, para qué vamos a moles­tarnos, usted ha nacido así y así hay que seguir hasta el final de los tiempos". Pues no debe ser así. Nosotros somos el karma, y esto lo tendremos que repetir hasta la saciedad, si nosotros hemos creado el karma, nosotros podremos destruirlo. ¿Cuándo? ¿Mañana? Claro, existe la idea de la reencarnación, y decimos muy convencidamente: "Si no lo hacemos hoy, lo haremos en la próxima vida". Y esto no reza para el esoterista. La divisa verdadera es: "AQUI Y AHORA" Empezad ahora. ¿Para qué esperar a mañana? Y a partir de aquí –y voy a terminar- ya empieza el noble edificio de la paz interna.

Pregunta: Sí, perdona, yo me parece que no me he sabido expresar en la pregunta, diciendo que nosotros "desde arriba", hemos aceptado ya esta enfermedad antes de venir aquí "abajo" y que la lección estriba en la aceptación consciente de las consecuencias de la aceptación aquí "abajo", y lo que quisiera preguntar es: ¿si la visualización de cualquiera de los efectos que trate de realizar el mago, sirve para poner incandescen­tes los éteres o vacíos, estos éteres, para que los resultados se produzcan?

Respuesta: Naturalmente, tienes razón. Pero cuando un Ego, conscientemente desde el plano causal, igual que como os dije ya, decide contraer una enfermedad, es porque si vence a aquella enfermedad, vencerá uno de los males del mundo. Fíjense ustedes, él decide contraer una enfermedad. ¿Por qué? ¿Por el gusto de tenerla? ¿Por el sufrimiento personal? Lo cual es falso desde el punto de vista esotérico. Pues bien, para liberar esta enfermedad de su cuerpo, porque al hacerlo vence ese mal del mundo y lo hace más débil.


Barcelona, España, 10 de enero de 1987.




Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India