viernes, 2 de agosto de 2013

Hechiceria




De acuerdo al "Longman Concise English Dictionary", un hechicero es "una persona que usa poder mágico, con la ayuda de espíritus malignos." Esta definición asume que la hechicería es un acto de magia que requiere la ayuda de espíritus o demonios para permitirle funcionar. También implica que la hechicería es un acto de "Magia Negra", así como el tipo de espíritu con el que el hechicero trabaja. Para aclarar cualquier ambigüedad que pudiera surgir de tales definiciones, la siguiente definición será entendida en conexión con el Caos y la hechicería:
El arte de usar bases materiales para mejorar una conjuración mágica, el resultado del cual está determinado por la voluntad del hechicero.
Peter Carroll en su libro "Liber Null and Psychonaut" ha usado una definición similar, que también es relevante en el contexto del Caos y la hechicería: "La Hechicería es el arte de usar bases materiales para efectuar transformaciones mágicas." 
Las bases materiales que el hechicero usará están en gran medida determinadas, por el tipo y naturaleza del acto de hechicería elegido por el Hechicero del Caos para lograr el efecto deseado.
En un contexto histórico, el tipo de base material usada depende de diferentes variables, incluyendo la tradición, religión o cosmología tribal, localización geográfica, normas y valores culturales y en qué medida ha sido percibida la magia como un fenómeno natural. La tradición y religión o cosmología tribal tiene un efecto directo sobre qué tipos de espíritus o demonios son empleados para ayudar al hechicero; espíritus de los ancestros fueron usados así como espíritus de una demonología conocida, tal como la compleja jerarquía demonológica de los Caldeos.
Tradición y religión también impactaron en el tipo y complejidad de los talismanes, amuletos y fetiches.
La localización geográfica de la tribu o civilización también se reflejaba en el desarrollo de las prácticas de hechicería. Estas prácticas incluyen el uso de sacrificios, los ingredientes y métodos para hacer pociones y polvos y, una vez más, la naturaleza de los espíritus evocados para ayudar en el trabajo. El
siguiente antiguo encantamiento Acadio muestra bastante claramente cómo la geografía del área afectaba directamente a los encantamientos y hechizos del hechicero Sumerio.

Al malvado dios, al malvado demonio
Al demonio del desierto, el demonio de la montaña,
Al demonio del mar, al demonio del pantano,
Al genio maligno, al enorme uruku,
Al mal viento en sí mismo.
Al malvado demonio que se apodera del cuerpo,
que perturba el cuerpo.
Espíritu de los cielos, ¡conjúralo!
Espíritu de la tierra, ¡conjúralo!1

El anterior encantamiento menciona el mar, desierto, montañas y pantano, y es una buena descripción del bajo Eúfrates donde las tablillas Acadias (en lenguaje Turanio) fueron usadas para hechicería tanto de naturaleza benéfica como destructiva.
Como una consecuencia de vivir cerca de vastas extensiones de desierto, por ejemplo, saber del veneno de serpiente para hacer pociones fue esencial para el hechicero. Similarmente, las sociedades secretas Bizango en Haití, que practican una forma particular de vodoun, usan varias hierbas locales y extractos en su magia. El bokor (hechicero) usa una toxina del pez globo hembra entre otras sustancias para capturar el ti bon ange (espíritu) de su víctima. Este polvo es sólo conocido en Haití y está por lo tanto
vinculado a la geografía, hierbas y vida animal en el área. Si es correctamente formulado y aplicado, este polvo crea el zombie o muerto viviente. La tetrodotoxina es el ingrediente esencial ,pero como Wade Davis hace notar en su "Pasaje de Oscuridad":
"no es un polvo el que crea a un zombie; es la fuerza mágica del bokor como es empleada durante dos eventos sólo indirectamente relacionados - el prerrequisito de la muerte antinatural y la ceremonia de resurrección en la tumba."
Esta declaración está bastante claramente de acuerdo con la definición trabajable de la hechicería mostrada anteriormente.
Además, la localización geográfica de las Islas Británicas permite al hechicero no sólo trabajar con una gran variedad de hierbas y plantas, sino que también tomar ventaja de los cambios estacionales y el variable clima. Así una tormenta eléctrica es un buen momento para cargar un talismán o amuleto y un caluroso día de verano es un momento excelente para hacer trabajos de hechicería curativa, usando la energía del sol para cargar una muñeca para tal propósito o hacer una poción de hierbas que pueda ser administrada a un amigo enfermo.
Las normas y valores culturales de la tribu o civilización han tenido una parte muy importante que jugar en la dirección y panorama de las prácticas de hechicería. Históricamente, el hechicero tenía que trabajar dentro del contexto de su socialización, pero habiendo declarado esto, el Hechicero del Caos debería romper libremente sus normas y valores culturales y ser capaz de trabajar dentro de diferentes paradigmas, o creencias culturales alternativas. Esto aumentará el panorama del arte del hechicero, ya que técnicas que no estén directamente relacionadas con la práctica histórica de la cultura del hechicero podrán ser empleadas. El límite de la imaginación del hechicero es el único factor que determina las técnicas empleadas en la Hechicería del Caos.
Como ilustración, en ciertas sociedades tales como la de los Aborígenes Australianos, los Bizango en Haití y la cultura guerrera Hausa del África Occidental, el hechicero usaba ciertas técnicas para matar mágicamente a una víctima. Estas eran culturalmente aceptadas como capaces de quitar la vida de una persona. En nuestra cultura (Occidental) estas técnicas todavía pueden funcionar pero no son aceptadas y están más allá de las normas de la conducta secular.
Estas técnicas culturalmente relacionadas incluyen la muerte o la enfermedad por sugestión como es usada por los hechiceros Aborígenes, que utilizaban para ejecutar huesos gigantes de lagarto que apuntaban a la víctima mientras se recitaba un hechizo de muerte. Los "doctores brujos" Africanos usaban nudillos, y las brujas Europeas tallaban muñecas de madera para representar a sus víctimas. La transmisión del encantamiento, maldición o hechizo puede ser indirecta, al usar una muñeca por ejemplo, o directa, tal como la mirada entrecerrada del hechicero con sus ojos (mal de ojo) en las sociedades islámicas.
Antropológicamente, estos actos de hechicería son conocidos como "muerte vudú" (Cannon 1942; Mauss 1926).
Puede también ser trazado un vínculo cultural cruzado con referencia a la muerte vudú. Wade Davis hace notar que:
"Un individuo que rompe un código social o espiritual, viola un tabú, o por una razón u otra se cree víctima de hechicería. Condicionado desde la infancia a esperar el desastre bajo tales circunstancias, representa entonces lo que es una profecía de autocumplimiento."
Las normas y valores culturales están también directamente relacionados al grado por el cual la magia es o era, en términos históricos, percibida como un fenómeno natural (o sobrenatural).
Las culturas que han sido examinadas brevemente, siempre creyeron en la magia y por lo tanto aceptaban o respetaban la magia como una parte integral de la vida diaria. Culturas tribales tales como los Celtas, pueblos Nórdicos, culturas Aborígenes y vodoun (terminología moderna) de África  occidental desarrollaron prácticas de hechicería sin cuestionar la validez de su particular arte. Dentro de estas culturas altamente desarrolladas, el hechicero era tanto respetado como temido.
Consecuentemente, las runas que se han convertido en parte de la tradición Nórdica Europea pueden ser usadas en trabajos de hechicería, pero lo que ha cambiado es su aceptación y uso como un alfabeto mágico válido en los pueblos del Norte de Europa tales como Gran Bretaña.
Para el profano, significando con esto a aquellos que no practican o aceptan la magia como un  fenómeno natural, la hechicería parecerá ser un arte irracional practicado por el pagano o ignorante. Esta es la concepción moderna en contraposición a la antigua de tanto la magia como la hechicería, especialmente dentro del contexto de sociedades postindustriales tales como la que prevalece en Gran Bretaña actualmente.
Esto puede parecer un estorbo para el moderno hechicero que practica un arte primitivo y antiguo en un mundo moderno y así llamado "civilizado", donde la ciencia ha reemplazado a la magia; pero este, sin embargo, no es el caso. El Hechicero del Caos es capaz de manipular la visión del mundo moderno para mejorar, no obstaculizar, su magia - la realidad de una persona es la ilusión de otra. El Hechicero del Caos no es guiado por las estructuras de creencia de otra gente, sabe que la magia funciona sin tener que cuestionarse la validez del acto de hechicería que está realizando.
Todo lo que requiere el Hechicero del Caos es creatividad y la habilidad para visualizar; por ejemplo visualizar entidades conocidas, los siguientes seres no son sino un pequeño ejemplo de Sumeria y Haití: Tiamat, Pazuzu y Djab, así como la posiblemente más poderosa habilidad para conjurar entidades
creadas por su propia mente. A estas les son dadas una personalidad junto con un nombre para que puedan ser comandadas para hacer la voluntad del hechicero. Las otras herramientas del hechicero deberían ser pocas en número y tan básicas como sea posible, la mayoría de las cuales deberían ser
construidas por las propias manos del hechicero.

Nicholas Hall

Reacciones:

2 comentarios:

hechiceros en Lima dijo...

Conceptos muy claros de lo que es la hechicería muy buena investigación. saludos

Sophia22 dijo...

Muchas gracias por tu comentario!!! Saludos.

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