martes, 28 de mayo de 2013

La dimension interior




Los círculos tienen que ver con la naturaleza, con lo infinito, con los ciclos que no tienen capacidad de
rectificarse. Lo recto, que es la mente, ruaj, viene a rectificar la naturaleza de ese nefesh. De esto surge
lo que es lo circular y lo recto. Como lo recto surge de un punto especial de ese vacío, tal como
dijimos la clase anterior el círculo, que es el vacío, es el secreto de la contracción, son los recipientes;
que es el poder ilimitado de Di ́s de la limitación. Y la línea; que es la Luz concentrada del tamaño de
un cabello, que entra desde un punto en especial del círculo. El círculo no tiene arriba ni abajo, y el
lugar donde penetra esta raya de luz es lo que se llama arriba, el lugar donde penetra es el lugar de
máxima revelación. Y a medida que va penetrando y va bajando dentro del círculo hasta el centro, eso
significa que va bajando y se va transformando en algo que llamamos “tiempo” y “espacio”, y que en
nuestro mundo es también llamado “abajo”, y eso significa que hay menor revelación,
Este concepto de arriba y abajo, es algo que al parecer nos cuesta identificar cuando hablamos de las
cosas naturales. Cuando hablamos de nuestro cuerpo, uno sabe que la cabeza es arriba y los pies es
abajo. Pero, la persona que está en el otro lado del mundo, relativamente está en lo contrario. Entonces,
cuando el mundo se hace pequeño y la ciencia avanza surge el concepto de la “relatividad”. Lo
“relativo” es que todo depende del punto de vista del observador.
En el área de la física relativista de Einstein se refiere que todo es relativo; las leyes de la naturaleza
son relativas al punto de observación, y por otro lado, son relativas a una constante que es la velocidad
de la Luz. La velocidad de la Luz es la única constante, y debe existir una constante para que todo lo
demás sea relativo a algo. Por tanto, nos quedamos con el entendimiento de que todo depende del
punto de vista del observador.
Con el paso de los años, podremos descubrir que la velocidad de la luz tampoco es constante; pero
esto aun está de forma teórica en los papeles de los matemáticos. Nosotros, en la Cabalá, en la Torá,
sabemos que la velocidad y ubicación de la Luz es relativa. Este tema es importante de tratar y más
cuando hablamos de la unificación de los seres superiores y los inferiores; la sabiduría de la ciencia y
la sabiduría de la Torá.
Nosotros, que estamos tratando de entender las cuestiones espirituales, debemos saber que
espiritualmente existe “arriba” y “abajo” y físicamente, también. También tiene que ver el
conocimiento del bien y del mal, el daat tajtón, el conocimiento inferior. Este tema tiene que ver con
la behema, “el animal”. Existe una consciencia natural en la persona, que le permite comprender
aquellas cosas que están bajo la percepción de sus sentidos naturales. El animal, que tiene que ver con
el nombre ‫ בן‬Ba"n, (52) no puede salir de sí mismo y no puede elegir una forma de vida diferente a la
que ya tiene. En cambio, el hombre, tiene capacidad de crearse como le conviene, salir de sus límites
naturales de acuerdo a su voluntad, y depende también del nivel de cada uno, cuánto la persona puede
salir y dominar, y cambiar su forma de vida. Cuanto más cambia su forma de ser natural, es
considerado más Adam, más ser humano; es decir, expresa mejor las cualidades que distinguen el
iashar, lo recto y lo que es Ruaj, con respecto al animal, que es Nefesh, la naturaleza, igul, circular.
Entonces, cuando decimos que esa línea que representa al Ruaj, define arriba y abajo, el hombre tiene
la capacidad, al contrario del resto de la naturaleza, de definir lo que es arriba y abajo. Por ejemplo,
que Ierushalaim está arriba, que Nueva York está abajo. Porque a pesar de que el mundo sea circular,
tiene un arriba y abajo, y la capacidad de ver esto, depende del refinamiento de la persona.
Así como la línea entra de arriba hacia abajo, a medida que baja existe más ocultamiento, pero sólo
llega hasta la mitad de cada mundo. Esto nos da la idea de que en cada mundo hay una mitad que tiene
cierta revelación de ese kav, de ese Ruaj, y hay otra mitad que no la tiene y que son distintos niveles de
ese behema del que estamos hablando. La revelación de ese libre albedrío que es el kav, que es la luz,
hace que la parte que tiene esa luz, haya una consciencia natural diferente a la que está en la mitad
inferior, la que en Cabalá se llama Behema. Y la parte superior es Behema Raba. La diferencia es que
el animal simple es aquel que se ocupa de sí mismo, de su propio instinto y necesidades. Tiene
percepción de lo que es él y actúa solo de acuerdo a sus instintos, dentro de las leyes que creó la
naturaleza. En cambio, Behema Raba tiene la palabra raba, que implica algo grande, algo enorme. Esta
palabra en general se aplica en los niveles superiores. Expresa algo que está de forma más extendida.
Lo que es un pequeño ángulo aquí en la tierra, al extenderse se transforma en una distancia mucho
mayor. Un ángulo de cinco grados aquí en la tierra puede ser que sean cinco centímetros o un metro de
diferencia. En cambio, cuando esos dos lados del ángulo se extienden millones de kilómetros, la
distancia entre las líneas se extiende mucho más.
Esto es una gráfica de cómo, lo que nosotros vemos aquí pequeño en la tierra, en forma espiritual es
infinitamente mayor; y por eso se llama Behema Raba, "gran animal"; así como el animal tiene una
forma instintiva de reconocer las cosas materiales, Behema Raba reconoce instintivamente la
Divinidad. Entonces, así como el animal está pegado a su ser físico y material, a sus instintos, la
behema raba, es ese nivel del alma de la persona que también es natural, es instintivo, pero se aferra a
Dios. Así es como se describe David HaMelej a sí mismo: “Yo fui como animal contigo, y yo estoy
siempre contigo”. Esto quiere decir que el apego de David HaMelej después de haberse convertido en
tzadik, después de haber eliminado su alma animal, su instinto del mal de su corazón y transformarse
en tzadik, cambió a una nueva naturaleza que no se apegaba más a sus instintos; sino que se apegaba a
Dios. Y esta es la verdadera transformación que produce el hombre en la naturaleza, y sobre todo en su
propia naturaleza.
Está escrito que todo el trabajo del descenso del alma a este mundo, es para que el alma que es pura y
no tiene ninguna necesidad de bajar a refinarse en este mundo, su trabajo sea refinar justamente el
alma animal; para que el alma animal se transforme en un instrumento de revelación de HaKadosh
Baruj Hu.

Instituto Gal Einai
La Dimensión Interior

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