jueves, 28 de marzo de 2013

Sabeanos






Los nombres Divinos actúan como un vehículo por el cual el mago espera alzar el velo dentro de nuestro mundo y contemplar lo invisible. Los nombres conocidos son usados con conocimiento de la existencia de otos nombres si cabe más poderosos y desconocidos.
Conseguir el conocimiento de los grandes nombres de la Divinidad, es una de las principales metas del mago. No hay separación entre los nombres Divinos islámicos y hebreos. Todos son vistos como parte de una misma corriente. También hay referencia a emanaciones similares a aquellas encontradas en el misticismo judío, por ejemplo vemos la referencia al Mundo del Reino que está repleto de espíritus y misterios. De una lectura más avanzada de al-Buni, se hace evidente que el pensamiento místico judío y la visión del mundo neoplatónico fueron parte de las enseñanzas mágicas de su tiempo. Para entender cómo vino todo a juntarse de esta forma, necesitaremos discutir una breve historia del sistema mágico de nuestra tradición. En el mundo antiguo, la gente pertenecía a tribus en contraposición a los estados con fronteras, habitando una muy pequeña área geográfica en comparación con la actualidad. Sus sabios viajaban de ciudad en ciudad intercambiando conocimiento abierta y libremente. La cuna de la civilización fue un crisol donde se fusionó la herencia y filosofía de varios pueblos que compartían unas raíces comunes. Este continuo préstamos hizo difícil incluso el saber quién escribió un libro dado, o desarrolló una cierta técnica. Eso no les importaba mucho, porque no
estaban preocupados por los derechos de propiedad intelectual, sino con la transmisión de un sistema de desarrollo mágico y práctica ritual funcional y efectivo. Las principales fuentes de escritos mágicos están tanto en árabe como en hebreo, datando de los siglos 9 al 13 D.C. Las fuentes pueden haber sido escritas en una combinación de árabe y hebreo, pero la tradición en sí misma va hacia atrás llegando incluso a las más antiguas civilizaciones del Medio Oriente.
La historia comienza en la cuna de la civilización en sí misma.
La magia debe su herencia e incluso su nombre a una clase de sacerdotes conocidos como los Magos. Históricamente había dos tipos de Magos, aquellos asociados con la fe del Zoroastrismos y aquellos que vivían en Caldea, la cual hoy día es parte de Irak. Es el Mago
Caldeo el que nos interesa en este libro. Los caldeos en la Biblia eran llamados Kasdiym, una palabra derivada de Arpakhsadiym. Los caldeos eran descendientes de Arpachsad, hijo de Shem, hijo de Noé.
La palabra Caldea también significa "Sirvientes de Dios". Abraham fue un Arpachsadita y él partió en sus viajes desde la ciudad caldea de Ur. Fue a una ciudad llamada Harrán. Harrán era uno de los más importantes centros para el ocultismo celestial. La gente que vivía allí
eran llamados los Sabianos. En algún punto, los caldeos y sabianos se encontraron y de su unión emergieron los Nabateos, que nos dejaron una gran cantidad de sabiduría oculta, que habían heredado de sus ancestros. El lenguaje nabateo dio nacimiento al árabe y ellos transmitieron todo el conocimiento que pudieron a los mismos.
Muchas de las fuentes originales han sido destruidas o son difíciles de encontrar y descifrar, pero las copias en lengua árabe permanecen.
En estos antiguos textos mágicos, los nombres de ciertos maestros de nuestra tradición aparecen frecuentemente. Estos nombres son Agathodaimon y Hermes. Ellos surgen en los textos árabes porque fueron vistos como profetas por los sabianos. Otra importante figura que también es muy mencionada es Enoch, conocido por los árabes como Idris. Los sabianos fueron conocidos entre los musulmanes como los "hunefa", que deriva del arameo "hanefo" o adoradores de estrellas. Esta puede ser la razón detrás de la descripción Coránica de Abraham como "hanif". Mientras el Corán tiene muchas referencias a historias de la Biblia, la actual práctica ritual y teología de los árabes antes y después del Islam, tuvo fuertes influencias sabianas.
Las creencias sabianas estaban basadas en los astros en gran medida, pero también tenían espacio para los espíritus y otras jerarquías celestiales. Durante los tempranos tiempos de los caldeos, la deidad principal era Sin, un ser cósmico cuyo símbolo era la Luna.
Durante periodos posteriores, otras facetas caldeas de la Divinidad fueron incluidas, principalmente Ishtar y Shamash. Estos eran simbolizados por una medialuna con dos estrellas encima. Más tarde la medialuna con las tres estrellas encima se convirtió en un símbolo mayor en los textos mágicos y místicos árabes, aludiendo a su conexión con las antiguas escuelas de los misterios de los sabianos.
Los magos caldeos y muchos sabianos fueron así sacerdotes de la Diosa Ishtar, uno de los más antiguos nombres de la deidad simbolizando el lado femenino y generativo de la naturaleza. Ishtar es la Diosa del Amor y Sus misterios reflejan esto. Los ritos caldeos fueron mantenido en torres conocidas como Zigurat - un tipo de pirámide escalonada. En lo alto del zigurat había una capilla que estaba orientada para alinearse con ciertas configuraciones astronómicas. Servicios religiosos comunes fueron mantenidos en la parte baja del zigurat, pero sólo los sacerdotes iniciados subían arriba.
La cima de la capilla no tenía estatuas o ídolos, y ninguna era permitida. Esta capilla era el sanctasantórum, donde sagrados y secretos ritos eran llevados a cabo. Herodoto nos dice que en esta capilla había un altar de oro. La única permitida a permanecer allí por la noche era una doncella, elegida por el Dios de toda la nación. Ella era elegida para acometer la hierogamos o matrimonio sagrado (matrimonio con la Divinidad). Este matrimonio sagrado concluía con un celibato de un año de duración. Era acompañado por una sacramental cena festiva compartida por el rey y la totalidad de la población de la ciudad, que estaban unidos en plegaria y compartida comunión.
La antigua fe caldea y la magia estelar fueron así difundidas en el Oriente Medio donde el renombrado historiados islámico Abul Hasan Ali Ibn Husain Ibn Ali Al-Mas'audi (d. 957) menciona siete templos planetarios. Uno de aquellos templos es la famosa Ka'aba en la Meca. Otros estaban en San'a en Yemen, en la India, en la China y tres en Isfahan y Khorsan. Al-Mas'audi dice que estos estaban modelados para llevar una geometría planetaria. El templo de Saturno era hexagonal, el templo de Júpiter era triangular, el templo de Marte era rectangular, el templo del Sol era un cuadrado, el templo de Venus  era un triángulo dentro de un cuadrado y el templo de Mercurio era un triángulo dentro de un rectángulo. El cuadrado formado dentro de un cubo se correspondería a la forma de la Ka'aba, el templo sabiano del Sol.
Las prácticas islámicas y judías de oración también compartían reverencia y postración hacia los rituales sabianos. Los tiempos islámicos para la oración se corresponden con los tres periodos sabianos, con dos adicionales más. Como los sabianos, las plegarias islámicas involucran abluciones, declaración de intención y llamada a la oración. Como los sabianos, los musulmanes también ayunan 30 días al año, basándose en la Luna.
Ya mencionamos que los sabianos reconocían a Hermes como uno de sus profetas y que traducían muchos de sus textos al árabe.
Uno de tales sabianos importantes fue Thabit ibn Qurra, que nació el 835 D.C., y murió el 901 D.C. Fue de Harrán a Bagdad, donde ganó los favores del califa. Escribió y tradujo cerca de ciento cincuenta trabajos en árabe y dieciséis en sirio. Tradujo tales títulos como el comentario de Proclo sobre el Aurea Carmina de Pitágoras y textos pertenecientes a  Aristóteles, así como otros importantes textos herméticos. También prestó atención a la astrología y escribió un comentario sobre el Libro de Hermes, un tratado sobre el significado
críptico o eficacia mágica de las letras del alfabeto. Muchos otros importantes sabianos fueron responsables de la traducción de textos ocultos y herméticos al árabe, algunos de los cuales fueron después traducidos al latín, así como muchos otros esperan ser traducidos. Al cabo de unos Cien años después aproximadamente, surgió una interpretación intolerante y puritana del Islam. Los sabianos fueron forzados a huir y sus escritos fueron absorbidos por la Hermandad de la Pureza o Ikhwan Al-Sifah.
El ciclo de la transmisión oculta llegó a su punto máximo durante este periodo y llegó a su fin alrededor del siglo 13 D.C. Ahmed Al-Boni, el famoso ocultista árabe medieval, menciona una
exploración bajo la gran pirámide donde descubrió 300 octavillas ocultadas por los griegos de los primeros tiempos. Afirmó haber incorporado sus enseñanzas en sus libros, e hizo referencias regulares a Aristóteles, Platón y Hermes. Traducciones similares de esta era
dorada incluyen la Tabla Esmeralda (Tabula Smaragdina), atribuida a Hermes Trimegisto, y el escrito alquímico de Jabir Ibn Hayyan. Está también el Libro de las Imágenes por el Pseudo-Ptolomeo, el Picatrix,
la Turba Filosoforum, la Flor de Oro, el Liber De Compositione Alchemiae, y el Libro de la Luna.
Esta transmisión intelectual y oral continuó con el trabajo más temprano de la Hermandad de la Pureza, los Ismaelíes, los Asesinos y las escuelas emanacionistas neoplatónicas de Sharawardi e Ibn Arabi.
Es evidente en la formulación matemática de los árabes que fueron transformados en los "Nombres Bárbaros" en la tradición occidental. Hay otros enlaces, tales como el Hombre Verde, que aparece en la antigua tradición árabe como al-Khudur (el Verde). La astrología de los caldeos y los antiguos griegos vive en el trabajo de los astrólogos árabes tales como Al-Biruni y Abu Ma'asher y los posteriores astrólogos de la Europa medieval. La Geomancia, el antiguo método de adivinación atribuido a Enoch, fue transmitido por los árabes a
europeos tales como Agrippa.
Estas antiguas tradiciones ocultas existen, preservadas en las siguientes tres lenguas: antiguo Otomano, Árabe y Persa medieval. Estas contienen la sabiduría reunida desde los Sabianos, Hermetistas y Judíos, entremezclada con el Islam místico y el Cristianismo Gnóstico. En el mismo momento que la contribución árabe disminuyó, presenciamos la continuidad de la tradición en Europa durante el Renacimiento y de ahí a los tiempos modernos.
Este vasto depósito de antigua sabiduría no está fácilmente disponible para los buscadores occidentales. En la moderna Nueva Era y en los libros de Ocultismo, hay una desconexión de muchos de los más antiguos aspectos de la tradición, que permanecen en gran medida no traducidos del Árabe, Otomano y Persa. Aunque muchos de aquellos modernos libros hablan sobre antiguas escuelas de los misterios, o la conexión con la antigüedad, mucho de los últimos cincuenta años de desarrollo en el ocultismo occidental, no ha estado enraizado en las antiguas tradiciones de los sabianos y caldeos, debido a la falta de acceso a las fuentes originales. Esta desconexión no es tan mala cuando proviene de los escritos del antiguo Egipto o Grecia, donde la investigación arqueológica e histórica ha descubierto una cantidad substancial de información. Este es el por qué muchas modernas escuelas ocultistas, mezclen la tradición oculta judía con la egipcia, y con algunas adaptaciones menores de los griegos. 

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Design by Free WordPress Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | Hot Sonakshi Sinha, Car Price in India