domingo, 8 de julio de 2012

Campos morficos



La hipótesis novedosa y extraordinaria de la causalidad formativa proporciona un excelente paradigma mágico. En resumen, ésta enuncia que cuandoquiera que ocurre un evento nuevo en el universo, éste predispone a todos los eventos similares posteriores a ocurrir de la misma manera mediante la agencia de un "campo mórfico" ubicuamente a través del espacio y del tiempo. La hipótesis no se preocupa de porqué ocurrió el evento en primer lugar, sino que sugiere que en cuanto éste ha sucedido, genera este campo mórfico que aumenta su probabilidad de ocurrir de nuevo. Esto proporciona una razón de ser para gran parte de la magia.
La clarividencia, por ejemplo, es la conexión con un campo mórfico dejado por un evento en el pasado distante o reciente. Sólo la profecía, siempre la más dudosa de las artes mánticas, no se puede encajar en este esquema. Los atavismos, entidades, dioses, y demonios representarían los campos mórficos dejados por pensamientos humanos y animales. La magia simpática se convierte en la representación deliberada de un evento en miniatura para producir un campo mórfico que hace que el evento deseado ocurra en otra parte. Si imaginar un evento es suficiente para generar un pequeño campo mórfico, entonces se explica la efectividad de la visualización.
La religión adopta el parecer de que la conciencia precedió a la vida orgánica.
Supuestamente hubo dioses, fuerzas angélicas, titanes, y demonios preparando el escenario antes de que se desarrollara la vida material. La ciencia adopta el parecer opuesto y considera que gran parte de la evolución orgánica ocurrió antes de que apareciera el fenómeno de la conciencia. La magia, que ha prestado más atención a la calidad de la conciencia misma, adopta un parecer alternativo y concluye que las formas orgánicas y psíquicas evolucionan sincrónicamente. A medida que ocurre el desarrollo orgánico, se genera un campo psíquico que se retroalimenta a las formas orgánicas. Así cada especie de ser vivo tiene su propio tipo de forma psíquica o esencia mágica. Estos egrégoros ocasionalmente pueden ser sentidos como una presencia o incluso vislumbrados en la forma de la especie sobre la que ellos velan. Quienes han percibido el egrégoro humano usualmente lo describen como Dios. La comunión con los campos mórficos de las bestias es de gran importancia para el chamán y el hechicero, ya que transmite un conocimiento íntimo sobre la criatura real y permite al mago un cierto poder sobre la especie. También puede permitirle apropiarse de ciertas facultades de la bestia, particularmente en el plano etérico. Esta es la razón de la ocurrencia mundial del totemismo entre los pueblos cazadores y la preponderancia de los dioses con cabeza de animal y cuerpo humano en la mayoría de las mitologías.
Los magos consideran que toda la vida en este mundo contribuye a, y depende de, un vasto egrégoro compuesto que se ha conocido diversamente como la Gran Madre, la Anima Mundi, el Gran Arconte, el Diablo, Pan, y Baphomet.


 Peter Carroll
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