jueves, 21 de junio de 2012

Atavismos Magicos





Prácticamente todas las mitologías guardan algún saber sobre energías reptiles primitivas que a menudo preceden a los propios dioses. Así, en muchas cosmologías tenemos diversas serpientes similares a Leviatán circundando el universo, o dragones caóticos tipo Tiamat de los cuales surge la existencia. Con frecuencia se representa a los dioses después de matar o encarcelar a estas fuerzas reptiles, o dedicados perpetuamente a suprimirlas. Prácticamente todos los demonios se representan con partes animales y la mayoría tiene algunas características reptiles.
El dragón de nuestras mitologías duerme dentro de nuestras propias cabezas. La evolución nos dejó con tres cerebros. En vez de una reestructuración completa del cerebro en cada fase del avance evolutivo, simplemente se agregaron nuevos pedazos para cubrir funciones nuevas. La parte más nueva de nuestro cerebro es lo que nos hace distintivamente humanos. Sólo los simios muestran algo similar. La parte que le sigue en antigüedad es algo que compartimos con los mamíferos en general. La parte más primitiva del cerebro es algo que los mamíferos, incluidos nosotros mismos, compartimos con los reptiles. El ser humano tiene a un hombre, un lobo y un cocodrilo viviendo dentro de su calavera.
Todos los dragones, sierpes y demonios escamosos del mito y la pesadilla son atavismos de reptiles que surgen de las partes más antiguas de nuestros cerebros. La evolución no ha borrado estos patrones ancestrales de comportamiento, solamente los sepultó bajo una pila de nuevas modificaciones. Así, en la mitología los dioses, como representantes de la conciencia humana, suprimen a los titanes y dragones de la conciencia más antigua.
Las tradiciones de la magia conservan varias técnicas para despertar a los lobos y dragones durmientes de los cerebros más antiguos. Si las fuerzas etéricas de cuerpo se dirigen hacia arriba hasta el cráneo, las primeras partes del cerebro que se activarán serán los circuitos reptiles. Así, en el esoterismo oriental, la liberación del poder serpentino se llama la ascensión de la Kundalini. Conscientes de los peligros de esta técnica, los magos orientales insistían en que no se debe permitir que la Kundalini se quede aquí, sino que se la debe hacer entrar en los centros cerebrales superiores.
Los centros más antiguos del cerebro también se pueden activar durante intensos estados de excitación o inmovilidad meditativa. La gnosis se puede dirigir a estos niveles visualizándose a uno mismo en la forma de bestia requerida, y usando sigiles para llegar a los programas subconscientes de comportamiento. La “mente de dragón” encuentra aplicación mágica en la creación de demonios poderosos y bastante peligrosos y en la proyección de encantamientos de una naturaleza similar. Los programas de la conciencia reptil no se extienden a la compasión o la conciencia y sólo contienen premeditación suficiente para las necesidades de cazar, matar, comer y reproducirse.
La sociedad y las religiones se han preocupado de mantener permanentemente suprimidos al dragón y al lobo salvo en los momentos en que les convenía para hacer la guerra. Para el mago, estas fuerzas atávicas son una fuente de poder personal. Así Baphomet, el Dios de los magos, se muestra frecuentemente en forma compuesta de ser humano-mamífero-sierpe, como lo son muchos dioses chamánicos.

Peter J. Carroll
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