domingo, 8 de abril de 2012

Formas de Ataques Magicos

COMBATE MÁGICO




El combate de los médicos brujos y hechiceros ocurre ya sea como resultado de conflictos irresolubles de interés profesional, o bien como ejercicios de entrenamiento o pruebas de supremacía. Si ambos protagonistas poseen la misma habilidad, es improbable que los resultados sean fatales. Es probable que el combate entre magos y personas corrientes, cada uno con sus propias técnicas y armas, sea tan peligroso para cada una de las partes como el combate entre personas corrientes.
El combate mágico se debe emprender con la misma seriedad que se otorga a las consideraciones de asalto, la imposición de aflicciones y enfermedades, lesiones corporales graves y asesinato. El protagonista que no esté psicológicamente preparado para hacer estas cosas físicamente no las logrará psíquicamente. De todos los móviles posibles, la venganza es la que menos sentido tiene salvo como demostración y advertencia para otros.
La violencia es un instrumento muy obtuso y un poco de reflexión puede indicar formas más efectivas de intervención psíquica, tales como hechizos de ligadura y constricción, u operaciones para cambiar las opiniones de nuestros adversarios.
El ataque mágico toma dos formas. A gran distancia, se envía información telepática que hace al objetivo destruirse a sí mismo. Hacer que una persona caiga bajo un vehículo no es imposible; hacer que un vehículo caiga encima de una persona es algo enteramente diferente. A corta distancia, es posible lesionar o drenar el campo de energía de un adversario usando el propio. Esto exige una estrecha proximidad, comúnmente el contacto. El combate mágico cercano de este tipo no se efectúa por mera voluntad o visualización, sino proyectando una fuerza que realmente se puede sentir, comúnmente a través de las manos. Más raramente la fuerza se puede proyectar a través de la voz o los ojos o transportar en el aliento. La fuerza se origina en el área del ombligo y se despierta mediante las disciplinas de respiración, concentración, visualización y mediante disciplinas sexuales. Una parte de esta fuerza se pone en el cuerpo del enemigo para causar una desorganización de las energías vitales que conduce a la enfermedad y la muerte. La única defensa consiste en evadir el contacto o en tener suficiente control sobre las propias energías internas para ser capaz de neutralizar los efectos de la energía desorganizadora entrante.
El vampirismo psíquico puede ser un fenómeno enteramente pasivo y no deliberado, como cuando personas jóvenes viven íntimamente con gente mucho mayor. Un  hechicero fuerte no puede extraer fácilmente las energías vitales desde una persona más débil a menos que primero el hechicero mate o debilite severamente a su víctima a corta distancia.
El combate mágico a larga distancia depende de la proyección telepática de impulsos autodestructivos. Para evitar los peligros inherentes a esta técnica existen varios métodos. El principal de ellos es conseguir que los aprendices de uno hagan el trabajo sucio. Para enviar el ataque se utiliza la imagen del objetivo herido de la manera requerida.
Las imágenes de cera, fotografías, pelo, o recortes de uñas ayudan a formar una conexión entre la imagen visualizada y el objetivo. Para enfocar la energía psíquica del hechicero, el ataque se lanza desde un estado de la más profunda concentración o desde un pináculo de excitación extática. El odio y la ira que se despiertan durante una completa destrucción ritual de la imagen pueden servir. El mago puede infligirse dolor a sí mismo, imaginando que se origina en su adversario, a fin de despertar su furia. Un método más largo que exige una concentración prolongada es el Ayuno Negro, en que las energías psíquicas despertadas por el ayuno se dirigen con intento maléfico al objetivo.
El Fetiche de Muerte es un método compuesto de ataque que se puede usar a cualquier distancia. El hechicero compone un artefacto para llevar su deseo de muerte a su enemigo. Con plena concentración mágica, durante la cual el hechicero agrega su propia fuerza psíquica para la transmisión por proximidad, se preparan ritualmente ingredientes asquerosos y necróticos, junto con algo que represente al enemigo. Luego se coloca el fetiche donde la víctima deseada vaya a entrar en contacto con él. Un hechicero hábil puede lograr la proyección de una entidad puramente etérica a través del espacio para acosar a su adversario. El ataque mágico generalmente se hace furtivamente. Tiene muy poco sentido traicionar nuestras intenciones, a menos que la víctima sea de una disposición altamente nerviosa, paranoide o supersticiosa.
La principal dificultad con la defensa de un ataque mágico es que el propio acto de tratar de adivinar la precisa intención del enemigo aumenta nuestra vulnerabilidad al ataque. Aquí resulta muy útil una tercera parte. Si el enemigo ya ha tomado la iniciativa, un contraataque es por sí solo una estrategia de alto riesgo. Lo más riesgoso de todo es devolver un ataque idéntico. La preparación de un ataque inevitablemente involucra la generación de impulsos autodestructivos para su proyección. Siempre existe el riesgo de que éstos dañen a quien los envía y ello es doblemente así en este caso. La situación es análoga a un duelo con granadas.
Las defensas más efectivas las ofrecen entidades conscientes o semiconscientes.
Para la persona corriente, la actividad religiosa obsesiva y prolongada crea una forma de pensamiento etérica menor que esa persona puede llamar su dios. Este efecto es parcialmente transferible y explica la dificultad de atacar a figuras públicas populares. Es notable que cuando tal figura cae en desgracia y es despojada de los pensamientos protectores de sus seguidores, a menudo le llegan rápidamente la enfermedad y la muerte.
El hechicero crea sus entidades con mayor deliberación y cuidado. Las entidades ancladas en talismanes, amuletos y fetiches se hacen concentrando energías psíquicas en diversos objetos, a veces con la ayuda de sacrificios de sangre o secreciones sexuales.
En todas las formas de ataque mágico real o sospechado, la paranoia puede ser el peor enemigo. Es la máxima insensatez entrar en situaciones donde la única opción que queda es el conflicto. El ataque mágico es el oponente directo de la curación oculta, aunque usa fuerzas similares. Como con todas las cosas, las actividades constructivas son un desafío mucho mayor a nuestras habilidades que las destructivas.



Peter Carroll, Liber Null
Reacciones:

1 comentarios:

Anónimo dijo...

denuncio al pasotr hector anibal jimenez de buenos aires por usar artes oscuras , ataques de energia a la gente que cree que lo ofendio es comun la hechiceria en grupos evangelicos protestantes , son gente peligros cuidensen , que no te capturen la mente porque luego van por tu billetera tu dinero , manipuan , llenan de culpa usan la biblia como fuente de ganancia .

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